Ahí está resumido el problema, pero lo desarrollo una vez más, como si al hacerlo pudiese encontrar una solución, como si hubiese una. Aunque tiene que haber algo, sino ¿que mantenía vivo a Heidegger y a Sartre, y a Unamuno y a tantos otros?
Llegamos al mundo, o caemos a el sin saber como, porque ni para que. Solo sabemos que estamos. Elegimos como vivir la vida. Unos corren y se atiborran de responsabilidades y otros se dedican a disfrutarla excitando los placeres sensoriales. ¿Cual es el modo de vivir? ¿Me dejo estar y hago lo que me gusta, dentro de lo que puedo, o me esfuerzo en hacer lo que la mayoría llama "progresar" para poder hacer otras cosas que hoy no podría aunque quisiera?
Hay una realidad de la existencia, una triste y cruel verdad: La libertad se compra. ¿Querés viajar? ¿Querés tomar alcohol? ¿Querés ir a un boliche a levantarte una pendeja? Plata papá, sin plata no hacés nada.
Uno nace con las libertades cercenadas. El estado, por medio de un contrato social o falacia similar se apropio de nuestra libertades en nombre de algunos beneficios o convivencia que nadie nos garantiza. Tampoco quiero que me garanticen nada. Por mí, gracias por todo, devuélvanme mi libertad y déjenme que yo me arreglo solo. Pero no se puede, condenados a vivir bajo un estado protector-benefactor-controlador y todas esas cosas que estudiamos o padecemos.
¿Entonces? Nada, agua, ajo y resina. ¿O alguien me va a devolver mis libertades?
Mientras tanto tenemos libertad de circulación, aunque de poco le sirve al cartonero la libertad de viajar a África.
Entonces vivo como puedo, sin saber para donde ir, y sin saber si vale la pena.
Soy uno más de los millones y millones que hay en el mundo. Uno más de los millones y millones que existieron en algún lugar en algún momento. ¿Que pasó con todos ellos? Chau, se murieron y se terminó el cuento. Ni más allá ni poronga. Si tan solo pudiese creer en dios como cuando era chico.... Pero bueno, no se puede volver el tiempo atrás. A esperar morirse y que se termine todo. Mañana me muero, pasado mañana me olvidan los últimos o se mueren también y no queda nada de nada. Tampoco sirve que quede un libro o una página en un texto de historia o un invento. ¿Revive al muerto el recuerdo de los vivos? No, para nada. ¿Para que ser recordado entonces? Entonces, ¿que hacemos en la tierra? Sin objetivo, sin rumbo, pero conciencia de fin. Un día nos morimos y se acabó la historia. ¿Para que entonces todo lo que hacemos? ¿De que sirve? ¿Sirve algo? Soy de los que piensa que no. Obviamente no me enrolo dentro de las filas de los optimistas, solamente pienso que si nos vamos a morir, y un día se van a morir todos los que conocemos, y si un día se va a extinguir este animal inextricable que llamamos humano, nada tiene sentido. Somos un capricho del azar.
Vuelvo a lo de siempre, el problema es la conciencia. "¡¡¡Felices los ignorantes porque suyo es el reino de los cielos!!!" Felices los que viven atiborrados de tareas y los que se dedican a la explotación de los sentidos, si con eso viven satisfechos o inconscientes.
Yo, por lo pronto, me debato entre trabajar o no, aunque si quiero hacer algunas cosas, necesito comprar algunas porciones de libertad. Me debato entre estudiar o dejar las cosas como están, pero para poder acceder a mayores libertades, lo mejor sería recibirme.
¿Y si le pongo punto final a esta peripecia sin sentido?
Por ahora, hay cosas que se pueden disfrutar y eso es lo que me mantiene en carrera, luchando por un trozo de la libertad usurpada, intentando que no me agobien las responsabilidades que me impongo y explotando los sentidos en la medida de lo posible.