Dios había creado a los ángeles y vivía con ellos. Asmodeo era el que más amaba a Dios, lo amaba sobre todas las cosas.
Dios, con el autoritarismo que lo caracteriza, les dijo "no deben postrarse ante nadie más, solo ante mí, Dios, su Señor".
Todos obedecieron, todos lo amaban.
Un día en que Dios andaba inspirado y creativo se le dio por dar vida al hombre. Juntó barro, lo sopló y ahí anduvo Adán caminando por el Edén. Le sacó una costilla y le consiguió una compañera.
Orgulloso Dios de su nueva creación mandó a los ángeles a que se postren ante ellos.
Asmodeo, que seguía amando a Dios, le dijo "Mi Señor, tu nos ordenaste que no nos postremos ante nadie más que tú. Perdóname, pero me siento incapaz de desobedecer esa orden primigenia".
Dios se encolerizó y lo expulsó del cielo para siempre.
Ahora Asmodeo recibe varios nombres (Belzebú, Mefistófeles, Satanás, etc.); la literatura le ha inventado características terroríficas. El vive en el infierno; no es un lugar físico. Asmodeo vive lejos de Dios a quien continúa amando. El infierno no es otra cosa que la ausencia del bien amado.
Dios, con el autoritarismo que lo caracteriza, les dijo "no deben postrarse ante nadie más, solo ante mí, Dios, su Señor".
Todos obedecieron, todos lo amaban.
Un día en que Dios andaba inspirado y creativo se le dio por dar vida al hombre. Juntó barro, lo sopló y ahí anduvo Adán caminando por el Edén. Le sacó una costilla y le consiguió una compañera.
Orgulloso Dios de su nueva creación mandó a los ángeles a que se postren ante ellos.
Asmodeo, que seguía amando a Dios, le dijo "Mi Señor, tu nos ordenaste que no nos postremos ante nadie más que tú. Perdóname, pero me siento incapaz de desobedecer esa orden primigenia".
Dios se encolerizó y lo expulsó del cielo para siempre.
Ahora Asmodeo recibe varios nombres (Belzebú, Mefistófeles, Satanás, etc.); la literatura le ha inventado características terroríficas. El vive en el infierno; no es un lugar físico. Asmodeo vive lejos de Dios a quien continúa amando. El infierno no es otra cosa que la ausencia del bien amado.