Una vez más el progresista gobierno argentino muestra la hilacha, y esta vez apunta contra los más perjudicados: los trabajadores. Se publicó el decreto que pone fin a la doble indemnización por despido. Esto más allá de que podían despedir por disminución de empleo o por otras descocadas razones que lograron transformar en ley durante el gobierno de De la Rúa. Hoy, como el desempleo es menor, la indenización ya no es doble, ya que tendría que resultar sencillo conseguir otro empleo; esto es lo que se afirma en base a los dudosos índices del INDEC, en los que se cuenta como empleados a aquellas personas que tienen beneficios sociales (hay otro índice sin contabilizar ese rubro). Lástima que el gobierno, no considere que el desempleo sigue "dibujado" por otros factores como pueden ser las personas que tienen becas de trabajo o pasantías remuneradas, que pueden ser despedidas sin ningún reparo y no tienen beneficios sociales, pero dado que no buscan trabajo (porque sus horarios no se lo permiten), no son tenidas en cuenta en el índice que se muestran para convencerse de lo bien que va el país. En estos años de democracia hemos pasado por gobiernos de todas las clases y colores, pero que se diga progresistas y vayan directamente contra los trabajadores es algo raro de encontrar, algo único, un digno invento latinoamericano diseñado desde el norte.
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